
“Me encanta la incertidumbre”: Gonzalo de Forjando Caminos y una vida construida en movimiento
Australia / Publicado el 20 de agosto de 2026 · por Eugenia Abraham
“Me encanta la incertidumbre”: Gonzalo de Forjando Caminos y una vida construida en movimiento
Emigrar no siempre significa escapar de algo. A veces, significa animarse a descubrir tu mejor versión. Hace dos años, Gonzalo Iturra dejó atrás la estabilidad de su vida en Chile para viajar a Australia con una Work and Holiday teniendo solo una certeza: quería hacer algo diferente.
Desde entonces, trabajó en fábricas, limpió jardines, descargó contenedores, cosechó fruta, recorrió distintos países y construyó una comunidad que hoy reúne a casi 200.000 personas en @forjando_caminos, un espacio donde comparte la experiencia de migrar sin intentar maquillar lo que sucede detrás de las imágenes “perfectas” que suelen mostrar las redes.
Entre trabajos que no salieron como esperaba, vínculos que aparecen y desaparecen, viajes y regresos a casa, Gonzalo encontró una forma propia de convivir con lo desconocido, con la incertidumbre que surge de animarse y abrirse camino en este viaje que aún no termina y nos lo cuenta en esta entrevista exclusiva con We Move Experience.
Eugenia: Es un placer tenerte acá con nosotros y estamos muy contentos de que formes parte del equipo We Move Experience. Para empezar, si querés, podés regalarnos una breve introducción de tu trabajo, de cómo lograste emigrar, qué fue lo que te impulsó y cómo construiste también Forjando Caminos, que es lo que nos trae acá.
Gonzalo: Hace dos años tomé la decisión de irme de Chile porque sentía esa curiosidad, ese bichito de querer atreverme a hacer algo más. Sentía que tal vez mis opciones de desarrollo personal en Chile estaban un poquito limitadas porque tomé la decisión de no continuar con mi carrera. Yo estudiaba Derecho y no egresé.
Sentía que necesitaba hacer algo diferente, necesitaba un cambio, un desafío adicional. Y la idea de ir a Australia siempre estuvo.
Cuando estaba en el colegio, en el liceo, ya empecé a tener mis primeras aproximaciones con gente que se había ido a Australia y le estaba yendo bien, que las lucas estaban buenas, que había oportunidades de proyección, de aprender otro idioma, etcétera. Entonces dije: “Ojo, aquí algo hay”.
Y empecé a hacer un trabajo silencioso, porque mucha gente tiene la expectativa de llegar y de pronto tener todo. Tampoco es tan así, requiere harto trabajo de fondo.
E: Hablando de tu vida antes en Chile, ¿cómo la podrías describir antes de tomar la decisión de irte?
G: No me puedo quejar de la vida que llevaba antes. Tenía un buen trabajo, tenía mi auto, tenía a mi pareja, entonces tenía una semi-estabilidad. Pero en algún momento no me sentía cómodo.
Yo miraba a mis pares y su rutina: trabajar de lunes a viernes, el viernes y sábado salir de joda, el domingo cenar con la familia y volver a repetir. Yo sentía que algo me faltaba, que podía hacer algo más con mi existencia, con mi juventud.
E: Y tu primera experiencia viviendo fuera de Chile, ¿cómo fue? ¿Cómo fue todo ese choque de llegar a otro país, otro lugar, otras culturas? ¿Cómo lo viviste?
G: Por lo menos en la primera etapa, si bien no fue fácil, yo tenía tanto deseo y ganas de que me fuera bien que no me di tiempo de sentir pena o nostalgia, que creo que es la piedra de tope de muchos.
Me centré tanto en que de esa forma me estaba realizando en múltiples aristas que simplemente me entregué al proceso.
Sí hubo momentos de pena, sí hubo momentos de duda, pero sentía que iba por buen camino.
E: Lo viviste de una forma natural entonces. ¿Australia cómo te recibió? La gente, la cultura…
G: Ningún problema. Siento que Australia, al ser un país que lleva tanto tiempo abierto a la migración, hizo que no sintiera rechazo. En ningún momento me sentí ajeno.
Evidentemente hay choques culturales y la barrera idiomática hace lo suyo. A veces es muy difícil hacer lazos, no tan solo con los australianos, sino también con otros extranjeros y backpackers, porque hay mucho movimiento. Es todo muy de paso, muy temporal.

E: Cuando hablamos de emigrar, hay mucho contenido en redes que romantiza este proceso de irse afuera. Vos compartís en tus redes, con tus videos, un montón de información ligada a la realidad, tanto negativa como positivamente. ¿Por qué decidiste compartir tu experiencia desde ese lugar? Tal vez uno, al emigrar, consigue trabajos que en su país no haría o le cuesta conseguir lazos fuertes al principio…
G: Tal vez no fue una decisión que me propuse. Cuando empecé a contar mi proceso en Australia era más que nada porque mi familia y mis amigos constantemente me hacían las mismas preguntas: “¿Ya encontraste trabajo?”, “¿Cómo te fue?”. Entonces, en vez de estar respondiéndoles uno a uno y contando siempre lo mismo, a través de los videos los mantenía al tanto.
Cuando empecé a subir videos en Australia tenía 700 personas en Instagram y ahora que ya estoy casi en las 200.000 siempre me he mantenido en la misma línea. Es como si yo le estuviera contando el relato a mi pana o mandándole un video a mi mamá.
No hay necesidad de maquillar lo que está pasando. Si no estoy a gusto, siento pena o cualquier cosa, lo cuento como es y ya.
Cuando me fui a Australia por primera vez sentía que la información que había en redes tenía una perspectiva un poco más aesthetic o romantizada. Pero también está esta otra parte que es importante comentar, sobre todo para las personas que tienen la inquietud de querer ir, para que consideren diferentes aspectos de la migración como un conjunto y no solamente como algo de éxitos constantes.
E: Gonzalo, ¿por qué elegiste Australia? Y, por otro lado, ¿cómo fue el proceso antes de irte, para la Work and Holiday, los papeles, conseguir trabajo y conseguir un lugar donde quedarte? ¿Nos podés contar un poquito cómo hiciste?
G: Australia lo elegí más que nada porque, como les comentaba, cuando estaba terminando la escuela empecé a escuchar de algunas personas que habían ido y que existía la posibilidad de irse de manera legal. Eso para mí siempre fue importante: poder ir y sentirme cómodo con mi proceso.
Siento que Australia tenía un proceso transparente, la información estaba clara, estaba la misma página web de la embajada o algunas plataformas que entregaban información. Sentía que era más asequible y tal vez me decanté por esa opción por facilidad.
Lo otro es que, por lo que pude percibir, la cultura australiana está más abierta a la migración. Entonces eso ayuda a que no me sienta como un agente extraño, como un bicho.

E: ¿Y la Work and Holiday? Para gestionarla, ¿Te costó mucho?
G: No. La verdad es que, como existía tanta información sobre la mesa, hice mi proceso por mi cuenta. Fui haciendo un checklist de todos los requisitos que me pedían y, a lo largo de un año, me dediqué a hacerlo de manera pausada: prepararme para la prueba de inglés, buscar información, un poquito por aquí y por allá, pero todo de manera autogestionada.
E: Sé que tuviste muchos trabajos y muchas experiencias, por lo que se puede ver en tu perfil. ¿Qué trabajos tuviste? ¿Qué nos podés contar al respecto y sobre los salarios?
G: Si queremos alertar del romanticismo, primero: no vayan con la idea de que van a encontrar trabajo de un día para otro. A mí me costó dos meses encontrar un trabajo medianamente estable.
No es tan sencillo. Es una carrera de largo aliento, porque va a depender mucho de tu tolerancia a la frustración, de cuánto estás dispuesto a buscártela y a sobrellevar la adversidad.
Los dos primeros meses estuve haciendo repartos. Me salían algunas peguitas esporádicas: fui a limpiar jardines, hice aseo en edificios y áreas comunes, fui a descargar containers.
Después encontré mi primera pega estable, que fue en una empresa que producía envases plásticos. Estoy muy agradecido de la oportunidad que tuve allí, pero creo que ha sido una de las pegas que menos he disfrutado en mis 29 años de existencia.
No era un entorno muy agradable, pero el objetivo era claro, así que había que darle nomás.

E: Respecto a eso, Gonzalo, cuando te decidiste por Australia, ¿sabías que como chileno tenías la opción de tres años o eso lo descubriste allá?
G: No, yo lo sabía. Mi plan siempre fue extender mi estadía con la Work and Holiday lo más que pudiera. No iba solamente por el año.
Entre el cuarto y el quinto mes fui a buscar la extensión porque tenía el antecedente de que no era tan fácil. Los trabajos de farm, por factores climáticos o de temporada, de repente se cortan o en cualquier momento te pueden echar, así de simple.
Entonces era importante para mí empezar a juntar días para la extensión lo antes posible y, afortunadamente, se me dio bien.
Lo que sí, caí en un trabajo súper malo cosechando blueberries. Hay mucho desconocimiento al principio sobre las legislaciones laborales, el pago mínimo por hora y otro tipo de cosas. Con las ganas de generar ingresos o sumar días para la extensión, uno termina aceptando trabajos que no son muy buenos.
Lo bueno fue que ahí conocí a unos chicos de Argentina y gracias a ellos conseguí el trabajo en el que después me mantuve mucho tiempo.
En los dos años que estuve allá y en los ocho trabajos diferentes que he tenido, nunca me han llamado de un trabajo por postular con currículum. Nunca.
Todos los trabajos que he obtenido fueron porque alguien me dio un contacto, me hice amigo de una persona o a alguien le caí bien por los videos y me dio una oportunidad. Después uno se desenvuelve en el trabajo y genera más oportunidades.
E: Por lo general, uno va consiguiendo estos trabajos por contactos. En definitiva, hay que estar abierto a socializar, vivir la experiencia y hacer comunidad, porque también es lo que te abre puertas. En ese sentido, ¿lograste hacer comunidad en Australia? ¿Construir tu propia comunidad de amigos?
G: Creo que son contadas con los dedos de una mano las personas que considero cercanas en Australia.
El nombre que se me viene más a la mente es Diego, un amigo chileno que conocí en el pueblo donde trabajé durante un año y medio. Compartimos, fuimos roomies en algún momento y después mantuvimos el contacto.
Estuvimos varios meses siendo los únicos chilenos como a 200 kilómetros a la redonda, entonces ahí se hizo una especie de fraternidad.
Sobre todo en los últimos meses también conocí a un grupo de argentinos muy copados. Nos juntábamos los domingos a hacer un asado, la entrañita, el mate, el carnecito, todo bien.
Pero no es tan sencillo hacer vínculos. Todo es muy efímero porque la mayoría de las personas se mueve mucho, entonces es difícil entablar relaciones a mediano o largo plazo.

E: Y en este ir de paso por los lugares, ¿no sentiste mucha incertidumbre en el camino? ¿Cómo lo viviste? ¿Cuáles fueron esos sentimientos al estar en un lugar, acostumbrarte y después irte?
G: Me encanta la incertidumbre.
Creo que por esa razón me siento cómodo con el proceso migratorio, porque he visto muchas personas a las que no les viene bien ese estilo de vida. Necesitan certidumbre, saber cuántas horas de trabajo van a tener, dónde van a trabajar, tener un grupo de amigos específico para sentirse cómodos.
A mí me produce un poco de adrenalina no tener esa certidumbre o tener que improvisar sobre la marcha.
E: En todo este camino y todos estos viajes que hiciste, ¿en algún momento frenaste y dijiste “acá me quedaría” para dejar de viajar? ¿O ya incorporaste el movimiento como un estilo de vida?
G: No sé si podría llegar a tener un estilo de vida 100 % nómada o ser un nómada digital y viajar constantemente.Si bien me gusta harto el movimiento, soy una persona bastante casera.
Ahora que mi hermana me recibió en su casa, valoro mucho poder tener mi espacio. El otro día me di cuenta de cuánto tiempo hacía que no me tomaba una siesta en el sillón después de ver una película.
Estar ahí con el perrito al lado, que venga de visita tu sobrino, hacer panoramas… Todavía no encuentro un lugar en el que me sienta 100 % cómodo como para establecerme, pero tampoco sé si podría vivir constantemente moviéndome.

E: Para ir cerrando, si tuvieras la posibilidad de hacerle una advertencia al Gonzalo que estaba por sacar el pasaje e irse a Australia por primera vez y vivir toda esta experiencia, ¿qué te dirías a vos mismo con todo lo vivido hasta ahora?
G: Creo que en algún momento de la visa estaba muy ensimismado en temas de ahorro o sobrepensando cuánto necesitaba hacer, cuestionándome mucho ese tipo de cosas.
Entonces, una recomendación hacia el pasado, presente y futuro sería que uno no tiene que preocuparse tanto por las lucas o el dinero. Cuando uno hace las cosas que le nacen del corazón y las hace de buena fe, siempre va a llegar una oportunidad de poder generar nuevos ingresos.
Es más valioso, por ejemplo, haber aceptado algunas invitaciones a tomarse un café o pasar un fin de semana en Byron Bay que decir: “Pucha, me van a dar horas el fin de semana con overtime”.
E: Y la última pregunta. Noto que sos una persona que está siempre mirando hacia adelante, buscando lo próximo. Ligado también a tu cuenta y a tu trabajo en redes, ¿qué significa para vos “forjar tu propio camino”? ¿Qué significa esa expresión?
G: Antes de irme a Australia y hacer todo esto, era una persona que dudaba mucho de sí misma.
Siempre el resto de las personas veía ciertas capacidades o aptitudes, o me decían: “Oye, tú lo haces bien” en determinadas áreas, pero yo mismo me tiraba para abajo. Me pasaba en el ámbito académico, social, amoroso, etcétera.
Entonces, en algún momento durante la pandemia, me hice esta cuenta con este nombre porque quería hacer una especie de alter ego y demostrarme a mí mismo que podía exacerbar todos esos aspectos positivos que yo no consideraba de mí mismo.
Entonces por eso elegí ese nombre…
Por ahora, Gonzalo se prepara para regresar por su tercer año de Work and Holiday con incertidumbre pero también con la emoción de quien sabe que la decisión de irse de su país, si bien puede ser difícil, significa crecer y demostrarte a ti mismo de lo que eres verdaderamente capaz.
Forjando Caminos nació, de hecho, de una duda. Antes de viajar, Gonzalo cuenta que solía cuestionar sus propias capacidades, incluso cuando los demás podían verlas. Crear ese espacio fue también una manera de demostrarse que podía convertirse en esa versión que todavía le costaba reconocer.
Quizás forjar el propio camino tenga un poco de eso: no saber exactamente cómo empieza, no tener del todo claro dónde termina, pero animarse, de todas formas, a empezar a recorrerlo.

¿Y tú? ¿Estás listo para forjar tu propio camino?
Si también estás pensando en estudiar, trabajar o vivir una experiencia en el exterior, en We Move Experience podemos ayudarte a empezar a construir tu propia aventura. Sumate a nuestras charlas gratuitas, conoce las diferentes alternativas disponibles y resuelve tus dudas junto a nuestro equipo antes de dar el próximo paso.
Tu experiencia puede empezar mucho antes de subirte a un avión.

Eugenia Abraham
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